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Vocación y capacidad de laboratorios e investigadores de la Udelar frente a la emergencia sanitaria

A partir de marzo cuando se detectaron los primeros casos de Covid-19 en nuestro país, los laboratorios de la Universidad de la República (Udelar) y sus investigadores se apartaron de sus actividades habituales para comenzar a realizar diagnósticos y contribuir desde la ciencia universitaria al país en la emergencia sanitaria. Los laboratorios de la Udelar realizaron, hasta el momento, más de 20.000 tests. El Portal de la Udelar dialogó con investigadores de la Facultad de Ciencias, el Hospital de Clínicas y las sedes de Salto, Rocha y Tacuarembó de la Udelar al respecto.

 

Red de laboratorios públicos

Pilar Moreno, integrante del equipo de investigadores del Laboratorio de Virología Molecular de la Facultad de Ciencias de la Udelar y también del Instituto Pasteur (IP) de Montevideo, explicó que a partir del 13 de marzo, cuando se logró la puesta a punto de la metodología para detectar el genoma viral de SARS-CoV-2 en muestras clínicas, comenzó la transferencia tecnológica a fin de generar una red de laboratorios públicos que pudieran ser capaces de diagnosticar Covid-19. En ese proceso, la transferencia se realizó a hospitales públicos, así como a laboratorios de investigación, tanto de la Udelar como del IP.

Esta transferencia comenzó enseguida y el 31 de marzo se abrieron los centros de diagnóstico en el IP, en el Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte en el Laboratorio de Virología Molecular de Salto, y posteriormente se realizó el testeo en centros del Centro Universitario Regional del Este (CURE) en Rocha, así como en Tacuarembó en instalaciones de la División de Laboratorios Veterinarios (DILAVE) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en conjunto con Udelar.

Los laboratorios de la Udelar contaban en su mayoría con todo el equipamiento necesario para hacer el diagnóstico, y en aquellos casos en que faltaba algún tipo de equipamiento tuvimos la suerte de que diferentes instituciones, como por ejemplo INIA o el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, cedieron de forma voluntaria equipamientos a préstamo durante la emergencia sanitaria, indicó. Con respecto a las dinámicas laborales, Moreno señaló que se paró el trabajo habitual para dedicarse a hacer el diagnóstico de Covid-19, y los estudiantes dejaron momentáneamente sus estudios de grado y posgrado para volcarse también al diagnóstico.

En cuanto al financiamiento del diagnóstico, en una primera instancia la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) financió el desarrollo del kit así como la producción de 10.000 tests, y actualmente el Fondo de Convergencia Estructural del MERCOSUR nos financia la realización de 75.000 tests, que es lo que actualmente se utiliza en toda la red de laboratorios de diagnóstico de Covid-19.

El número de personas que conforman los laboratorios puede ir desde cuatro hasta diez y la formación es bastante variable. Con respecto al nivel de los jóvenes investigadores, Moreno expresó que «ha sido un placer poder trabajar con gente sumamente formada y versátil adaptándose. La gente que forma parte de los laboratorios no es gente que haya hecho diagnósticos o trabaje en Biología sino que trabajan en otras áreas de la ciencias pero que han adaptado su trabajo a hacer diagnósticos por tener metodologías similares».

La investigadora también destacó la importancia de los laboratorios de diagnóstico de Covid-19 de la Udelar para enfrentar esta pandemia, que «fueron fundamentales a la hora de aumentar la capacidad de testeo, que es el pilar fundamental en lo que denominamos la estrategia TETRIS: testear, rastrear y luego aislar a la persona enferma, por eso si sabemos dónde está la persona infectada podemos aislarla y controlar la enfermedad».

Hospital universitario 

Raquel Ballesté, directora del Laboratorio Clínico del Hospital de Clínicas (HC) explicó que se están procesando muestras provenientes de personas con sospecha de Covid-19 desde el 30 de marzo. Se han realizado más de 12.000 estudios. De ellos, más de la quinta parte correspondieron a pacientes del HC, mientras que más de 250 fueron muestras tomadas en zonas de Montevideo donde habita población vulnerable, por un acuerdo de la Udelar en coordinación con la Intendencia de Montevideo y el Sindicato Médico del Uruguay.

El resto, más de 9000, fueron muestras enviadas por ASSE procedentes de diversos centros como el Hospital Español, Hospital de Canelones, Hospital Vilardebó, centros auxiliares y departamentales del interior, así como el INISA, escuelas rurales y residenciales.

Ballesté indicó que, en un principio, en los diagnósticos trabajaron técnicos del laboratorio del HC con extracción automatizada de ARN. Más tarde se sumó el apoyo de integrantes del Departamento de Desarrollo Biotecnológico del Instituto de Higiene dirigido por Alejandro Chabalgoity, para colaborar en el proceso de extracción manual de ARN.

Agregó que allí el ensayo fue validado por especialistas de laboratorio y que cuentan con el equipamiento necesario y una buena cantidad de reactivos para realizar los diagnósticos. Actualmente en el procesamiento de estas muestras trabajan dos licenciados en Laboratorio Clinico, tres docentes médicos especialistas en Laboratorio Clinico (G3 y G2), seis médicos residentes y tres docentes del equipo del equipo del instituto de Higiene mencionado.

La directora destacó la oportunidad de haber generado «un gran equipo interdisciplinario, adaptando las capacidades del laboratorio para procesar un volumen importante de muestras». 

Diagnósticos y estudios de asintomáticos desde el Litoral 

Por su parte, Matías Castells, investigador del Laboratorio de Virología Molecular de la sede Salto del Cenur Litoral Norte, afirmó que allí los diagnósticos propiamente dichos se iniciaron el 31 de marzo, sin embargo, la preparación comenzó algunas semanas antes, entrenando al personal y poniendo a punto la metodología y el laboratorio, que paró sus actividades de investigación y quedó dedicado a este diagnóstico únicamente.

El laboratorio está integrado por Rodney Colina, Matías Victoria, Fernando López, Leticia Maya, Andrés Lizasoain, Matías Salvo, Estefany Bertoni, y Matías Castells. La mayoría son egresados de la Facultad de Ciencias con formación de posgrado orientado a la Virología, cada uno tiene un rol específico en el proceso del diagnóstico.

Castells expresó que para esta tarea «es fundamental contar con investigadores jóvenes, con una sólida formación y con muchas ganas; esto no solo nos ha permitido llevar adelante el diagnóstico, sino también complementarlo con investigación relacionada al SARS-CoV-2». En este sentido, además del diagnóstico, el equipo desarrolla, de manera interinstitucional, varios proyectos de investigación. Entre ellos está el Proyecto Frontera, enfocado a estudiar los brotes que han surgido y puedan surgir a nivel de la frontera de nuestro país, a través de la secuenciación de los genomas completos. También un proyecto donde estudian las aguas residuales y termales en la ciudad de Salto, con un impacto directo en el monitoreo y control de la pandemia en esta ciudad. Por último, un proyecto de investigación para estudiar los asintomáticos en esa misma ciudad, para conocer en profundidad el grado de circulación que tuvo el virus allí.

Tener una cobertura de diagnóstico grande permite detectar la gran mayoría de los casos y un buen seguimiento epidemiológico ha permitido controlar de forma muy efectiva la pandemia, indicó Castells. La instalación de los laboratorios de diagnóstico a nivel regional permitió tener resultados más rápidamente en toda la zona del litoral y norte del país, debido a menores tiempos de traslado de las muestras y el aumento en la cantidad de test realizados específicamente para esta zona del país. Asimismo, sostuvo que esto fue fundamental para el control de dos brotes que surgieron en la zona, en Rivera y Bella Unión, pero además para evitar una gran cantidad de posibles brotes que no llegaron a serlo por una rápida detección de casos positivos.

Respecto al financiamiento, Castells señaló que vino principalmente de la Udelar, a través de recursos humanos, modificaciones en las instalaciones para satisfacer las necesidades para poder realizar el diagnóstico de forma segura, el equipamiento tanto del Laboratorio de Virología como también de equipos prestados de otros laboratorios para cumplir con las necesidades.

Vigilancia epidemiológica en la frontera

Desde el Cenur Noreste, Yasser Vega, investigador del Laboratorio de Diagnóstico de Covid-19 de Tacuarembó, indicó que allí iniciaron los diagnósticos el 26 de mayo y el equipo está integrado por: Carlos Araujo, Yasser Vega Requena, Guillermo de Souza, Arley Camargo Bentaberry, María Laura Lavaggi Destro, Elizabeth  Ackermann, Álvaro Camargo, Lorena Luna, América Mederos, Stefani Mello  Souza, Fabiana  Paula, Laura Telechea, Andrea Suarez y Verónica Garcia.

Uno de los cambios importantes, según Vega, fue la disposición del espacio del laboratorio, ya que allí funcionaba el Servicio de Microbiología de DILAVE. Este servicio cuenta con una cabina de Bioseguridad A2 que se dispuso exclusivamente para el diagnóstico de Covid-19. Por parte de la sede Tacuarembó del Cenur Noreste se brindó un equipo de PCR en tiempo real, del Polo de Desarrollo Universitario de Diversidad Genética Humana y el de Tecnología de la Carne.

En cuanto al financiamiento, los equipos fueron otorgados en préstamo por las instituciones (Udelar, INIA y DILAVE), los insumos y materiales descartables fueron brindados en parte por la Udelar y también en una parte importante por ASSE (Central y Hospital de Tacuarembó), los reactivos de PCR y de extracción del ARN son recibidos por el Instituto Pasteur. En cuanto a recursos humanos, los integrantes del laboratorio cobran los salarios correspondientes a sus cargos en las instituciones, por lo tanto, no reciben ningún aporte adicional.

Para Vega, la importancia del Laboratorio en Tacuarembó radica en la detección rápida de los casos, esto posibilita la ubicación del virus para que las autoridades sanitarias puedan tomar las medidas de aislamiento y ubicación de posibles contactos, evitando así que se expanda el virus en la población. «Una de nuestras fortalezas es estar en la región de frontera con Brasil, que ha sido una de las puertas de entrada de personas con el virus; el laboratorio ha permitido dar vigilancia epidemiológica para el ingreso de ciudadanos de diferentes nacionalidades al país», afirmó.

Asimismo, Vega destacó que el laboratorio emite los resultados el mismo día en que recibe las muestras de hisopados, por lo tanto, da una respuesta rápida para la toma de decisiones epidemiológicas que conllevan a un adecuado seguimiento y control de la pandemia en la región noreste del país.

Readaptación y capacidades en el Este

Por su parte, Cecilia Alonso, responsable del laboratorio de Ecología Molecular de la sede Rocha del CURE señaló que el equipo está conformado por Belén González, Luciana Grifero, Emiliano Pereira y Juan Cenetti, biólogos y bioquímicos con diferentes especialidades y formaciones de grado y posgrado. Además explicó que «tuvimos que readaptar nuestro trabajo habitual e incorporar a Odhille Chappos y Melissa Duquia, compañeras de la Licenciatura en Enfermería que se dicta en el CURE que tienen experiencia de trabajo con cuestiones más clínicas». Para Alonso, contar con investigadores jóvenes, con el nivel de formación que tiene el equipo, es lo que permite abordar esta tarea, «justamente el valor que más tienen los jóvenes científicos no es solamente lo que saben, sino la capacidad de aprender y adaptarse», destacó.

El equipo del laboratorio empezó a analizar muestras el 17 de julio, en promedio analiza 20 muestras por día, pero la cantidad aumenta dependiendo del flujo de muestras que llega de Rocha y de la región Este ya que uno de los objetivos centrales es «poder contribuir a la vigilancia epidemiológica en la frontera con Brasil, uno de los puntos vulnerables que tiene nuestro país para el control de la enfermedad». 

La investigadora explicó que su equipo forma parte del Consorcio Fronteras para secuenciar las muestras que dan positivo y así poder entender qué variantes son, de dónde vinieron, cuándo entraron al país, y poder de esa manera reconstruir los nexos entre los diferentes casos. Esto, afirmó, es un complemento que ayuda a reforzar el sistema que tiene Uruguay para poder contener la pandemia: «una buena capacidad de testeo y de rastreo epidemiológico para poder llegar a todas las cadenas de transmisión y cortarlas».

Con respecto al impacto en la región, consideró que la población lo ve como un logro propio y «se sienten orgullosos de que esto esté pasando en Rocha, lo ven como una valoración hacia el departamento porque a veces los departamentos de frontera, por esa vida binacional que suelen tener, se sienten un poco olvidados de lo que es el centro del país, y esto ha marcado un hito». Asimismo, entiende que a nivel de la Universidad este laboratorio también tuvo un fuerte impacto por evidenciar «la vocación y la capacidad de la institución de responder frente a situaciones de emergencia que lo ameriten y afectan al país», de actuar muy rápidamente y redirigir nuestros esfuerzos en algo que sea para un bien mayor, valoró.

Fuente: Portal de la Udelar

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